Por Claudio Andrade
Hubo un tiempo en que las manadas de ovejas semejaban enormes nubes cruzando los caminos del sur de Chile. Estelas vibrantes que eran conducidas por los gauchos y sus perros.
Aquellos tiempos no quedaron del todo atrás, pero la industria de la carne y la lana ovina ha perdido un importante porcentaje de su stock en los últimos 15 años.
De acuerdo a recientes datos de la Asociación de Ganaderos de Magallanes hay cerca de 1 millón de animales menos que en el 2007. Según el Instituto Nacional de Estadísticas en 2007 en Chile había 3.938.059 ovinos, casi 4 millones de cabezas. De las cuales el 60% pertenecían a Magallanes, es decir, 2,4 millones de animales. En los 60 Chile alcanzó su peak ovino con 6,5 millones de cabezas.
Los ganaderos ahora explican que de aquella cifra en una década y media se perdieron 800 mil cabezas, por lo que el actual stock ronda el 1,6 millones.
La sequía y la falta de pasto abundante son dos de los factores claves para explicar esta merma que representa una baja respecto del 2007, del 36% en ovinos y 11% en bovinos, indica la misma fuente.
“Este año no será la excepción y la baja en dotación en los diferentes predios, creemos será cercana al 15 por ciento”, señaló el presidente de la Asociación de Ganaderos de Magallanes (Asogama), Gerardo Otzen Martinic, en el marco del acto de premiación de la Expogama 2023, consignó La Prensa Austral.
“Hemos sido los ganaderos los primeros en visualizar esta situación, con una disminución sistemática del número de animales en nuestros campos, porque sencillamente el pasto no crece como lo hacía en el pasado”, agregó la autoridad.
El presidente reclamó mayor presencia del gobierno central al tiempo que apoyó una descentralización en materia de actividades económicas que permitan respuestas más veloces ante situaciones de crisis.
Aunque el gobierno regional entregó un presupuesto a la seremi de Agricultura “de esta repartición, aún no tenemos noticia de la entrega de esta ayuda, del gobierno central nada”, dijo Otzen Martinic.
En estos años los ganaderos han invertido en la excavación de pozos profundo, bebederos y transporte de camiones aljibes para contener en parte la crisis del sector. Según datos del mercado, un pozo profundo puede costar más de 50 millones de pesos.
El dirigente abogó por una mayor ayuda del Estado con el propósito de llevar adelante proyectos de riego en zonas con agua.
La historia de la producción ovina se remonta a la Conquista Española, pero específicamente en Magallanes comenzó en 1876 cuando el gobernador Diego Dublé Almeyda ordenó transportar desde las Islas Malvinas el primera piño de ovejas a la región.
El 12 de enero pasado el gobierno decretó por primera vez la emergencia agrícola en la Patagonia chilena por el déficit de agua.
Crédito de fotografía: reetdachfan