En un escenario tan privilegiado como la geografía de Última Esperanza, y en las instalaciones del Hotel Singular —que alguna vez albergó al legendario Frigorífico Bories—, se realizó el AquaForum Patagonia 2026, a solo 5 kilómetros de Puerto Natales. Más de 200 personas asistieron al evento.
No fue poco ni menor lo que se dijo en este encuentro, que reunió a autoridades políticas con numerosas empresas vinculadas a la salmonicultura: desde las grandes productoras hasta las más pequeñas que entregan servicios especializados.
A esta altura, nadie puede negar que la actividad ha cambiado el rostro y la dinámica económica de Puerto Natales. Alguna vez fue una comunidad sufrida y humilde, donde la palabra “empleo” sonaba casi a milagro. Porque simplemente no lo había.
Resumiendo el amplio conjunto de datos presentados por los protagonistas de los paneles: Magallanes podría duplicar su producción actual de alrededor de 150 mil toneladas de salmón. Y todo ello, como siempre, en un espacio microscópico si se consideran las vastas dimensiones de la región.

Sin embargo, el entramado donde se entremezclan la burocracia ambiental, los intereses de ONG extranjeras —impulsoras de una particular agenda contraria al desarrollo del país—, el uso abusivo y militante de la Ley Lafkenche y la histórica falta de visión, manejo y conocimiento de ciertos cuadros políticos, retrasan un itinerario que podría convertir a Magallanes en una potencia nacional e internacional.
Desde ya, Magallanes es una región con una importante base comercial. La región exporta productos por unos USD 1.400 millones anuales, que incluyen salmón, pesca, metanol y productos del campo, entre otros. A esto se suman aproximadamente USD 400 millones que genera en gastos el turismo con destino al Parque Nacional Torres del Paine y la Antártida.
La pregunta más obvia es si la salmonicultura podrá, por sí sola, romper la barrera de los USD 1.000 millones en exportaciones, en caso de que se autorice el funcionamiento de decenas de concesiones que ya cuentan con aprobación ambiental, pero que se encuentran retenidas por la discusión sobre el uso ancestral de los espacios costeros.

El presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, explicó de manera didáctica cómo funcionaría esta dinámica virtuosa de producción, que ampliaría significativamente el volumen de empleo (cerca de 1.500 nuevos puestos) y generaría importantes ingresos para la región.
Odebret fue el primer ejecutivo que, tiempo atrás, se atrevió a afirmar que Magallanes podría convertirse en la primera región desarrollada de Chile, una frase que ya ha trascendido las fronteras nacionales. Desde su asiento, el embajador de Noruega, Per Anders Nilsen, seguía con atención sus palabras.
Por su parte, el secretario general de AquaChile, Álvaro Varela, hizo un sentido llamado al sector y a la comunidad para unir fuerzas en torno a una visión de futuro que permita alcanzar las más altas cumbres de progreso para la región.
Tanto el gobernador de Magallanes, Jorge Flies, como el de Los Lagos, Alejandro Santana, se mostraron amenos, cálidos y comprometidos con iniciar una nueva etapa, tras más de 20 años de salmonicultura en Magallanes y más de 30 en el país. No está de más recordar que las primeras experiencias del sector en Chile se realizaron precisamente en Puerto Natales, con el auspicio de Fundación Chile.
Además el Subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia Silva, resaltó que desde su área se encuentran revisando las solicitudes de espacios para la industria “una por una” en un esfuerzo por acelerar trámites que llevan una década en varios casos.

En este contexto, resultaron clave las presencias de las alcaldesas de Natales, Ana Mayorga, y de Río Verde, Tatiana Vásquez, así como la del delegado presidencial Liber Lazo y del concejal Alejandro Cárdenas. También participaron numerosos representantes de la comunidad kawésqar y de la pesca artesanal. Estas presencias reflejan una voluntad conjunta, tan necesaria para avanzar hacia un “norte” común. En el caso de Magallanes, cuanto más sur, mejor.
Los expertos y autoridades subrayaron en varias ocasiones que el salmón de Magallanes es el mejor del mundo, porque se desarrolla en condiciones excepcionales e ideales. Lo dijeron incluso en presencia de un representante del equipo “contrario”. De Noruega, no hace falta explayarse.





El AquaForum cerró con una visita a Casa Abierta, un espacio creado por AquaChile destinado a “conocer la historia y el impacto de la salmonicultura en la región de Magallanes”, tal como se define en la invitación del programa.
No es casualidad que estas jornadas sobre el futuro de la salmonicultura —y, en definitiva, de Magallanes— hayan tenido lugar en lo que fue el Frigorífico Bories, una estructura rescatada para la posteridad. El glorioso frigorífico fue construido en 1913 por la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. Todo un simbolismo. El futuro nos espera.