La salmonicultura chilena tiene una dimensión económica que excede los centros de cultivo y las plantas procesadoras. Un estudio encargado por SalmonChile estima que su cadena productiva sostiene US$6.956 millones de valor agregado, equivalentes al 2,6% del producto nacional, y 337.670 puestos de trabajo, el 3,8% del empleo del país.
La investigación, presentada el 14 de octubre, fue elaborada por CoMov Consultores con asesoría externa del economista Federico Huneeus. Aunque se difundió este año, utiliza datos de 2022 y un modelo que conecta 56 provincias y 47 sectores económicos. Por tanto, sus resultados constituyen una estimación del aporte económico, no un registro de contrataciones de 2026.
El núcleo de cultivo y procesamiento reúne 78.808 empleos estimados. Otros 258.862 corresponden al efecto indirecto sobre proveedores, logística, transporte, comercio y servicios. Por cada puesto directo, la cadena sostiene aproximadamente 3,3 adicionales en el resto de la economía.
La distribución del valor agregado muestra esa expansión: US$2.447 millones provienen directamente del cultivo y procesamiento, mientras US$4.510 millones se generan en otras actividades. Las plantas explican el 59% del valor agregado directo y el 65% de su empleo, una señal del componente manufacturero del negocio.
En las regiones australes, su peso resulta decisivo. Aysén registra una contribución equivalente al 21,4% de su producto y al 19,3% del empleo, con 10.126 puestos sostenidos. En Los Lagos alcanza el 12,6% del producto y 47.279 empleos; en Magallanes, el 11,1% y 10.715 puestos, respectivamente.
El impacto también llega a territorios sin centros de cultivo. En Biobío, procesamiento y servicios asociados sostienen 42.361 empleos. La Región Metropolitana concentra 202.872 puestos indirectos vinculados a la cadena, aunque el informe advierte que parte de esa localización responde al domicilio tributario de empresas y proveedores.
En Aysén y Magallanes, la dependencia estimada alcanza al 11,5% del empleo en salud y educación, al 10,4% en construcción y al 16,3% en electricidad y gas. El vínculo opera mediante compras, remuneraciones y consumo que sostienen otras actividades.
El modelo compara la economía observada con otra hipotética sin salmonicultura y descuenta la actividad que absorberían otros sectores. Por eso habla de empleos sostenidos, no de personas contratadas por salmoneras. Asimismo, los US$6.956 millones representan valor agregado estimado: no son ventas, exportaciones ni recaudación fiscal.

Estudio SalmonChile